Por: Natalia López
Colombia vive un momento en el que las discusiones sobre desarrollo, más que un asunto técnico, son una exigencia ciudadana. La gente quiere producir, vivir sin miedo y un Estado que funcione. En ese escenario, Natalia López plantea una visión clara. El país debe encarrilarse hacia un desarrollo verdadero, construido sobre tres pilares fundamentales: trabajo, educación y seguridad. Todo esto en el marco de un Estado eficiente.
Para Natalia, el punto de partida es evidente. Los jóvenes están pidiendo una educación de calidad con herramientas para enfrentar un mundo competitivo, adaptando el modelo a las nuevas realidades, como el uso de las tecnologías la robótica y la inteligencia artificial. Pues ahí será clave para acceder a mejores oportunidades. El país tiene la responsabilidad de garantizar que esa formación sea pertinente, moderna y accesible. Ese camino educativo debe conectarse con el ámbito laboral. Colombia requiere una fuerza trabajadora activa, formal y productiva.
La creación de nuevos empleos debe ir de la mano de condiciones que permitan trabajar con estabilidad y aportar al fortalecimiento de una economía capaz de producir más y mejor. Para Natalia, mejorar las dinámicas de trabajo significa impulsar un país más competitivo, innovador y sostenible. Sin embargo, ningún esfuerzo será suficiente sin un componente indispensable como lo es la seguridad. Los colombianos quieren vivir sin miedo, sin amenazas y con la tranquilidad de poder desarrollarse plenamente. La seguridad, señala Natalia, es la base que permite consolidar oportunidades y construir un futuro sólido.
Ahora bien, todo esto dentro de un Estado que funcione eficazmente, que optimice el gasto, reduzca la burocracia que no aporta valor y actúe con transparencia. Un Estado que escuche, responda y facilite el desarrollo. A esta visión se suma un elemento fundamental: la autonomía regional. Natalia considera que los territorios necesitan mayor capacidad de decisión para que el desarrollo llegue de manera efectiva. Las regiones conocen sus necesidades y prioridades, y darles herramientas reales es clave para avanzar con certeza.
La propuesta de Natalia es clara. Un país que eduque con calidad, trabaje con dignidad y viva seguro, sostenido por un Estado óptimo y regiones con verdadera autonomía. Esa, afirma López, es la ruta hacia un desarrollo real y sostenido para Colombia.



